Y Jehová es el que va delante de ti; él será contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas, ni te intimides.
El Señor va delante de ti y está contigo. No caminas solo.
Sentirte solo no es señal de que Dios te haya dejado. La Biblia da palabras a quien se siente solo: “Mírame, y ten misericordia de mí; porque estoy solo y afligido” (Salmos 25:16). Y responde con una promesa de presencia: Jehová “no te dejará, ni te desamparará”.
Un versículo para ti
Y Jehová es el que va delante de ti; él será contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas, ni te intimides.
El Señor va delante de ti y está contigo. No caminas solo.
RV 1909Y Jehová es el que va delante de ti; él será contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas, ni te intimides.
El Señor va delante de ti y está contigo. No caminas solo.
Mírame, y ten misericordia de mí; porque estoy solo y afligido.
Una oración que puedes hacer tuya cuando te sientes solo: mírame, Señor, y ten misericordia de mí.
¿Adónde me iré de tu espíritu? ¿y adónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú: y si en abismo hiciere mi estrado, he aquí allí tú estás. Si tomare las alas del alba, y habitare en el extremo de la mar, Aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra.
No hay lugar adonde puedas ir donde Dios no esté, y aun allí Su mano te guiará.
¿Olvidaráse la mujer de lo que parió, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque se olviden ellas, yo no me olvidaré de ti.
Aunque una madre pudiera olvidar a su hijo, Dios dice: yo no me olvidaré de ti.
No os dejaré huérfanos: vendré a vosotros.
La promesa de Jesús a amigos que estaban por sentirse abandonados: no os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.
Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado: y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.
Las últimas palabras de Jesús en Mateo: yo estoy con vosotros todos los días.
Entonces llamó el nombre de Jehová que con ella hablaba: Tú eres el Dios de la vista; porque dijo: ¿No he visto también aquí al que me ve?
Agar, sola y huyendo en el desierto, llamó a Dios el que la ve.
Jehová en medio de ti, poderoso, él salvará; gozaráse sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cantar.
Dios está contigo, poderoso para salvar. Se goza sobre ti con alegría, reposa en Su amor y se regocija sobre ti con cánticos.
He aquí, la hora viene, y ha venido, que seréis esparcidos cada uno por su parte, y me dejaréis solo: mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo.
Jesús sabía que Sus amigos lo dejarían solo, y aun así no estaba solo: el Padre estaba con Él.
En mi primera defensa ninguno me ayudó, antes me desampararon todos: no les sea imputado. Mas el Señor me ayudó, y me esforzó para que por mí fuese cumplida la predicación, y todos los Gentiles oyesen; y fui librado de la boca del león.
Todos abandonaron a Pablo en su defensa, pero el Señor estuvo a su lado y lo fortaleció.
Aunque mi padre y mi madre me dejaran, Jehová con todo me recogerá.
Aunque los más cercanos te dejen, el Señor te recogerá.
El Dios que hace habitar en familia los solos; que saca a los aprisionados con grillos: mas los rebeldes habitan en sequedad.
Dios hace habitar en familia a los que están solos. Si tu familia te ha fallado, Él te hace lugar entre Su pueblo.
Miraba a la mano derecha, y observaba; mas no había quien me conociese; no tuve refugio, no había quien volviese por mi vida.
Un clamor sincero cuando parece que a nadie le importas. Dios lo guardó en la Biblia para que tú también puedas orarlo.
Sean las costumbres vuestras sin avaricia; contentos de lo presente; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré.
Escrito sobre el dinero y sus preocupaciones: tengas lo que tengas hoy, o te falte lo que te falte, Dios ha dicho: no te desampararé, ni te dejaré.
Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salvará a los contritos de espíritu.
Dios no está lejos de un corazón quebrantado. Se acerca a él.
No temas, que yo soy contigo; no desmayes, que yo soy tu Dios que te esfuerzo: siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.
Dios promete Su presencia, Su fuerza y Su ayuda cuando el miedo aprieta.
La soledad no es solo estar solo. Puedes sentirla en una casa llena, en una iglesia concurrida o en un matrimonio: la sensación de que nadie te ve de verdad. La Biblia la nombra con honestidad. Un salmista escribe: “no había quien volviese por mi vida”. Jesús les dijo a Sus amigos que se dispersarían y “me dejaréis solo”, y en Getsemaní se durmieron mientras Él oraba. Pablo, al final de su vida, escribió que en su defensa “me desampararon todos”.
A esa soledad la Biblia le habla de la presencia de Dios y de Su mirada. Agar, una esclava que había huido al desierto, le dio a Dios un nombre propio: “Tú eres el Dios de la vista”, el Dios que la veía. Isaías dice que antes olvidaría una madre a su hijo de pecho que Dios a ti. El Salmo 139 dice que no hay lugar adonde puedas ir donde Él no esté. Y la respuesta de Jesús al quedarse solo fue: “mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo”.
La respuesta de Dios a la soledad también incluye personas. Desde el principio dijo: “No es bueno que el hombre esté solo”, y el Salmo 68 habla del “Dios que hace habitar en familia los solos”. La iglesia está llamada a ser una de esas familias, un lugar donde se llora con los que lloran. Si puedes, da un pequeño paso hacia alguien esta semana: un mensaje, una llamada, un grupo pequeño, una tarde de voluntariado. Necesitar a otros no es falta de fe; es como Dios te hizo.
La soledad que dura puede pesar como la depresión. Si se ha convertido en desesperanza, o has empezado a pensar que los demás estarían mejor sin ti, pide ayuda ahora: en Estados Unidos, llama o escribe al 988, a cualquier hora, también en español; en España, al 024; en México, a la Línea de la Vida, 800 911 2000; en otros países, al número de emergencias local. Hablar con un psicólogo, un médico o un pastor también es un buen paso.
Señor, me siento solo, y Tú lo sabes. Mírame, y ten misericordia de mí. Tú eres el Dios que me ve, aun cuando parece que nadie más me ve. No te has olvidado de mí, y no hay lugar adonde pueda ir donde Tú no estés. Quédate conmigo esta noche. Llévame a personas que caminen conmigo, y hazme a mí ese tipo de amigo para alguien más. Amén.
La trata como algo real y doloroso, no como un fracaso. Promete la presencia de Dios (Deuteronomio 31:8, Mateo 28:20), muestra que Él ve a quienes otros pasan por alto (Génesis 16:13) y llama a Su pueblo a ser familia para los que están solos (Salmos 68:6).
No. Dios mismo dijo que no es bueno estar solo (Génesis 2:18), antes de que entrara el pecado en el mundo. Jesús se sintió abandonado por Sus amigos, y David oró: “estoy solo y afligido”. La soledad es una necesidad que se lleva a Dios y a los demás, no algo que esconder.
Isaías 49:15: “Aunque se olviden ellas, yo no me olvidaré de ti”. Génesis 16:13 es para cuando te sientes invisible: Agar llamó a Jehová “Tú eres el Dios de la vista”, el Dios que la veía.
Empieza poco a poco y con paciencia. Un grupo pequeño, un equipo de servicio o una sola persona a la que invitas a un café suelen abrir más puertas que un culto grande. Dile a un pastor que lo estás pasando mal; es parte de su llamado. Y si tu iglesia te ha herido, buscar una comunidad más sana no es falta de fe.
Si estás en peligro o piensas en quitarte la vida, pide ayuda ahora. En Estados Unidos, llama o envía un mensaje de texto al 988, la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis: es gratuita, atiende día y noche y tiene servicio en español. En España, llama al 024; en México, a la Línea de la Vida, 800 911 2000; en otros países, al número de emergencias local. Luego cuéntaselo a alguien de confianza; no tienes que cargar con esto solo.