Bienaventurados los que lloran: porque ellos recibirán consolación.
Jesús llama bienaventurados a los que lloran, porque se les promete consolación.
Y el mismo Señor nuestro Jesucristo, y Dios y Padre nuestro, el cual nos amó, y nos dio consolación eterna, y buena esperanza por gracia, Consuele vuestros corazones, y os confirme en toda buena palabra y obra.
Una bendición para quien está de luto: que Dios, que nos amó, consuele tu corazón con una esperanza eterna.
RV 190913Mas nosotros debemos dar siempre gracias a Dios por vosotros, hermanos amados del Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salud, por la santificación del Espíritu y fe de la verdad: 14A lo cual os llamó por nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo. 15Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra. 16Y el mismo Señor nuestro Jesucristo, y Dios y Padre nuestro, el cual nos amó, y nos dio consolación eterna, y buena esperanza por gracia, 17Consuele vuestros corazones, y os confirme en toda buena palabra y obra.
La segunda carta de Pablo a esta iglesia: manténganse firmes, sigan trabajando y confíen en la fidelidad del Señor.
Bienaventurados los que lloran: porque ellos recibirán consolación.
Jesús llama bienaventurados a los que lloran, porque se les promete consolación.
Y limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y la muerte no será más; y no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor: porque las primeras cosas son pasadas.
La promesa de un día sin lágrimas, sin muerte, sin llanto y sin dolor.
Como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros, y en Jerusalem tomaréis consuelo.
Dios promete consolarte como una madre consuela a su hijo.
Mi carne y mi corazón desfallecen: mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.
Escrito por alguien a quien le fallaban el cuerpo y el ánimo: Dios sigue siendo la fortaleza del corazón cuando todo lo demás falla.