Desde la angustia invoqué a JAH; y respondióme JAH, poniéndome en anchura.
Desde la angustia, el salmista clamó, y Dios le respondió poniéndolo en un lugar amplio.
Entonces el suegro de Moisés le dijo: No haces bien: Desfallecerás del todo, tú, y también este pueblo que está contigo; porque el negocio es demasiado pesado para ti; no podrás hacerlo tú solo.
Moisés lo oyó de su suegro: esto es demasiado pesado para ti; no puedes hacerlo solo.
RV 190914Y viendo el suegro de Moisés todo lo que él hacía con el pueblo, dijo: ¿Qué es esto que haces tú con el pueblo? ¿por qué te sientas tú solo, y todo el pueblo está delante de ti desde la mañana hasta la tarde? 15Y Moisés respondió a su suegro: Porque el pueblo viene a mí para consultar a Dios: 16Cuando tienen negocios, vienen a mí; y yo juzgo entre el uno y el otro, y declaro las ordenanzas de Dios y sus leyes. 17Entonces el suegro de Moisés le dijo: No haces bien: 18Desfallecerás del todo, tú, y también este pueblo que está contigo; porque el negocio es demasiado pesado para ti; no podrás hacerlo tú solo. 19Oye ahora mi voz, yo te aconsejaré, y Dios será contigo. Está tú por el pueblo delante de Dios, y somete tú los negocios a Dios. 20Y enseña a ellos las ordenanzas y las leyes, y muéstrales el camino por donde anden, y lo que han de hacer. 21Además inquiere tú de entre todo el pueblo varones de virtud, temerosos de Dios, varones de verdad, que aborrezcan la avaricia; y constituirás a éstos sobre ellos caporales sobre mil, sobre ciento, sobre cincuenta y sobre diez.
El rescate de Israel de la esclavitud en Egipto, el pacto en el Sinaí y el camino por el desierto.
Desde la angustia invoqué a JAH; y respondióme JAH, poniéndome en anchura.
Desde la angustia, el salmista clamó, y Dios le respondió poniéndolo en un lugar amplio.
En Dios solamente está acallada mi alma: de él viene mi salud. El solamente es mi fuerte, y mi salud; es mi refugio, no resbalaré mucho.
Un alma que se aquieta en Dios: Él es la roca que sostiene cuando todo lo demás tiembla.
Y echándose debajo del enebro, quedóse dormido: y he aquí luego un ángel que le tocó, y le dijo: Levántate, come. Entonces él miró, y he aquí a su cabecera una torta cocida sobre las ascuas, y un vaso de agua: y comió y bebió, y volvióse a dormir. Y volviendo el ángel de Jehová la segunda vez, tocóle, diciendo: Levántate, come: porque gran camino te resta.
Elías, agotado y deseando morir, no recibe reproches: Dios lo deja dormir, le da comida y agua, y le dice que el camino que le queda es largo.
El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los mancebos se fatigan y se cansan, los mozos flaquean y caen: Mas los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán las alas como águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.
Dios da esfuerzo al cansado, y los que esperan en Él tendrán nuevas fuerzas: correrán y no se cansarán.