Y díjoles: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.
Tu vida no se mide por la cantidad de cosas que tienes.
No lo digo en razón de indigencia, pues he aprendido a contentarme con lo que tengo. Sé estar humillado, y sé tener abundancia: en todo y por todo estoy enseñado, así para hartura como para hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.
Pablo aprendió a contentarse en la abundancia y en la necesidad. Se aprende; no se enciende de golpe.
RV 19098Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si alguna alabanza, en esto pensad. 9Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz será con vosotros. 10Mas en gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin ha reflorecido vuestro cuidado de mí; de lo cual aun estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad. 11No lo digo en razón de indigencia, pues he aprendido a contentarme con lo que tengo. 12Sé estar humillado, y sé tener abundancia: en todo y por todo estoy enseñado, así para hartura como para hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. 13Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. 14Sin embargo, bien hicisteis que comunicasteis juntamente a mi tribulación. 15Y sabéis también vosotros, oh Filipenses, que al principio del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia me comunicó en razón de dar y recibir, sino vosotros solos.
Una carta de gozo que Pablo escribió desde la cárcel a una iglesia que amaba.
Y díjoles: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.
Tu vida no se mide por la cantidad de cosas que tienes.
No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompe, y donde ladrones minan y hurtan; Mas haceos tesoros en el cielo, donde ni polilla ni orín corrompe, y donde ladrones no minan ni hurtan: Porque donde estuviere vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón.
Lo que más atesoras se queda con tu corazón; atesora lo que no se oxida ni se puede robar.
Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
Busca primero el reino de Dios. Tu Padre sabe lo que necesitas, y puedes confiárselo.
Sean las costumbres vuestras sin avaricia; contentos de lo presente; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré.
Escrito sobre el dinero y sus preocupaciones: tengas lo que tengas hoy, o te falte lo que te falte, Dios ha dicho: no te desampararé, ni te dejaré.