Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
Busca primero el reino de Dios. Tu Padre sabe lo que necesitas, y puedes confiárselo.
Y díjoles: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.
Tu vida no se mide por la cantidad de cosas que tienes.
RV 190912Porque el Espíritu Santo os enseñará en la misma hora lo que será necesario decir. 13Y díjole uno de la compañía: Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia. 14Mas él le dijo: Hombre, ¿quién me puso por juez o partidor sobre vosotros? 15Y díjoles: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee. 16Y refirióles una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había llevado mucho; 17Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo donde juntar mis frutos? 18Y dijo: Esto haré: derribaré mis alfolíes, y los edificaré mayores, y allí juntaré todos mis frutos y mis bienes;
Un relato cuidadoso de la vida de Jesús, atribuido tradicionalmente a Lucas, el médico, con la historia más completa de Su nacimiento.
Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
Busca primero el reino de Dios. Tu Padre sabe lo que necesitas, y puedes confiárselo.
No lo digo en razón de indigencia, pues he aprendido a contentarme con lo que tengo. Sé estar humillado, y sé tener abundancia: en todo y por todo estoy enseñado, así para hartura como para hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.
Pablo aprendió a contentarse en la abundancia y en la necesidad. Se aprende; no se enciende de golpe.
Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, o por necesidad; porque Dios ama el dador alegre.
Da lo que decidiste en tu corazón, con libertad y alegría, no bajo presión.
No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompe, y donde ladrones minan y hurtan; Mas haceos tesoros en el cielo, donde ni polilla ni orín corrompe, y donde ladrones no minan ni hurtan: Porque donde estuviere vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón.
Lo que más atesoras se queda con tu corazón; atesora lo que no se oxida ni se puede robar.