En el día que temo, yo en ti confío.
Una oración honesta para los momentos de miedo: cuando tema, en Ti confiaré.
He aquí Dios es salud mía; aseguraréme, y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es JAH Jehová, el cual ha sido salud para mí.
Una decisión tanto como un sentimiento: confiaré y no temeré, porque Dios es mi fortaleza y mi canción.
RV 19091Y dirás en aquel día: Cantaré a ti, oh Jehová: pues aunque te enojaste contra mí, tu furor se apartó, y me has consolado. 2He aquí Dios es salud mía; aseguraréme, y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es JAH Jehová, el cual ha sido salud para mí. 3Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salud. 4Y diréis en aquel día: Cantad a Jehová, aclamad su nombre, haced célebres en los pueblos sus obras, recordad que su nombre es engrandecido. 5Cantad salmos a Jehová; porque ha hecho cosas magníficas: sea sabido esto por toda la tierra.
Un profeta que habla a Israel en crisis, lleno de promesas de consuelo y de un Salvador que viene.
En el día que temo, yo en ti confío.
Una oración honesta para los momentos de miedo: cuando tema, en Ti confiaré.
Y en ti confiarán los que conocen tu nombre; por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron.
Cuanto más conoces a Dios, más puedes confiar en Él: no ha desamparado a los que lo buscan.
Mas yo en tu misericordia he confiado: alegraráse mi corazón en tu salud.
Después de preguntar a Dios hasta cuándo, el salmista termina confiando en Su misericordia. Las dos cosas caben en la oración.
Tú le guardarás en completa paz, cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti se ha confiado.
Una promesa para apoyarse, no un examen que aprobar: Dios mismo guarda en paz a quien se apoya en Él.