Echando toda vuestra solicitud en él, porque él tiene cuidado de vosotros.
Puedes entregar tus preocupaciones. A Dios le importas personalmente.
Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal, y le despertaron, y le dicen: ¿Maestro, no tienes cuidado que perecemos? Y levantándose, increpó al viento, y dijo a la mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y fue hecha grande bonanza.
Jesús dormía en medio de la tormenta, y cuando lo despertaron, calmó el viento y el mar.
RV 190935Y les dijo aquel día cuando fue tarde: Pasemos de la otra parte. 36Y despachando la multitud, le tomaron como estaba, en el barco; y había también con él otros barquitos. 37Y se levantó una grande tempestad de viento, y echaba las olas en el barco, de tal manera que ya se henchía. 38Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal, y le despertaron, y le dicen: ¿Maestro, no tienes cuidado que perecemos? 39Y levantándose, increpó al viento, y dijo a la mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y fue hecha grande bonanza. 40Y a ellos dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe? 41Y temieron con gran temor, y decían el uno al otro. ¿Quién es éste, que aun el viento y la mar le obedecen?
El relato más breve y ágil de la vida, muerte y resurrección de Jesús.
Echando toda vuestra solicitud en él, porque él tiene cuidado de vosotros.
Puedes entregar tus preocupaciones. A Dios le importas personalmente.
Cuando te acostares, no tendrás temor; antes te acostarás, y tu sueño será suave.
Una imagen de la paz que trae la sabiduría al acostarse: descansar sin temor.
Tenías los párpados de mis ojos: estaba yo quebrantado, y no hablaba.
Una oración honesta para las noches sin sueño: aun aquí, el salmista sigue hablando con Dios.
Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; aun la noche resplandecerá tocante a mí. Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día: lo mismo te son las tinieblas que la luz.
Ni siquiera las tinieblas son oscuras para Dios. Donde más escondido te sientes, Él te sigue viendo.