Airaos, y no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo;
El enojo no está prohibido, pero no dejes que se quede a dormir.
Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oir, tardío para hablar, tardío para airarse: Porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.
Escucha primero, habla despacio, tarda en enojarte: la ira humana no produce lo que Dios quiere.
RV 190916Amados hermanos míos, no erréis. 17Toda buena dádiva y todo don perfecto es de lo alto, que desciende del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación. 18El, de su voluntad nos ha engendrado por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas. 19Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oir, tardío para hablar, tardío para airarse: 20Porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios. 21Por lo cual, dejando toda inmundicia y superfluidad de malicia, recibid con mansedumbre la palabra ingerida, la cual puede hacer salvas vuestras almas. 22Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. 23Porque si alguno oye la palabra, y no la pone por obra, este tal es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural.
Sabiduría práctica para vivir la fe, atribuida tradicionalmente a Jacobo, “el hermano del Señor” (Gálatas 1:19).
Airaos, y no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo;
El enojo no está prohibido, pero no dejes que se quede a dormir.
Misericordioso y clemente es Jehová; lento para la ira, y grande en misericordia.
Dios mismo es lento para la ira y grande en misericordia, y así te trata a ti.