Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no estribes en tu prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.
Apóyate en Dios y no en tu propia prudencia, y Él enderezará tu camino.
Mas la sabiduría que es de lo alto, primeramente es pura, después pacífica, modesta, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, no juzgadora, no fingida.
Cómo reconocer la sabiduría que viene de Dios: pura, pacífica, modesta, benigna, llena de misericordia.
RV 190914Pero si tenéis envidia amarga y contención en vuestros corazones, no os gloriéis, ni seáis mentirosos contra la verdad: 15Que esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrena, animal, diabólica. 16Porque donde hay envidia y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa. 17Mas la sabiduría que es de lo alto, primeramente es pura, después pacífica, modesta, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, no juzgadora, no fingida. 18Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen paz.
Sabiduría práctica para vivir la fe, atribuida tradicionalmente a Jacobo, “el hermano del Señor” (Gálatas 1:19).
Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no estribes en tu prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.
Apóyate en Dios y no en tu propia prudencia, y Él enderezará tu camino.
El temor de Jehová es el principio de la sabiduría; y la ciencia de los santos es inteligencia.
La sabiduría empieza con el temor de Jehová: una reverencia que toma a Dios en serio, no terror.
Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.
Una oración para cada cumpleaños o cada año nuevo: enséñanos a contar nuestros días, para que crezcamos en sabiduría.
Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia.
La sabiduría es un regalo: el conocimiento y la inteligencia vienen de la boca de Dios.