Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salvará a los contritos de espíritu.
Dios no está lejos de un corazón quebrantado. Se acerca a él.
Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo: Y después de deshecha esta mi piel, aun he de ver en mi carne a Dios;
Job lo dice en lo más hondo de su pérdida: aun así sabe que su Redentor vive y que verá a Dios.
RV 190922¿Por qué me perseguís como Dios, y no os hartáis de mis carnes? 23¡Quién diese ahora que mis palabras fuesen escritas! ¡quién diese que se escribieran en un libro! 24¡Que con cincel de hierro y con plomo fuesen en piedra esculpidas para siempre! 25Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo: 26Y después de deshecha esta mi piel, aun he de ver en mi carne a Dios; 27Al cual yo tengo de ver por mí, y mis ojos lo verán, y no otro, aunque mis riñones se consuman dentro de mí. 28Mas debierais decir: ¿Por qué lo perseguimos? ya que la raíz del negocio en mí se halla. 29Temed vosotros delante de la espada; porque sobreviene el furor de la espada a causa de las injusticias, para que sepáis que hay un juicio.
Un hombre bueno lo pierde todo y discute con honestidad con Dios, mientras sus amigos lo culpan injustamente de su sufrimiento.
Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salvará a los contritos de espíritu.
Dios no está lejos de un corazón quebrantado. Se acerca a él.
Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, Ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
Nada en la vida ni en la muerte puede separarte del amor de Dios en Cristo.
Destruirá a la muerte para siempre; y enjugará el Señor toda lágrima de todos los rostros: y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra: porque Jehová lo ha dicho.
Una promesa que Pablo cita al hablar de la resurrección: Dios destruirá la muerte y enjugará las lágrimas de todos los rostros.
Y limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y la muerte no será más; y no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor: porque las primeras cosas son pasadas.
La promesa de un día sin lágrimas, sin muerte, sin llanto y sin dolor.