Mas ahora, dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, maledicencia, torpes palabras de vuestra boca.
La ira, la malicia y las palabras torpes son de la vida vieja, y se quitan como ropa gastada.
Y mirándolos alrededor con enojo, condoleciéndose de la ceguedad de su corazón, dice al hombre: Extiende tu mano. Y la extendió, y su mano fue restituída sana.
Jesús se enojó, dolido por corazones endurecidos, y Su enojo lo movió a sanar, no a dañar.
RV 19092Y le acechaban si en sábado le sanaría, para acusarle. 3Entonces dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate en medio. 4Y les dice: ¿Es lícito hacer bien en sábado, o hacer mal? ¿salvar la vida, o quitarla? Mas ellos callaban. 5Y mirándolos alrededor con enojo, condoleciéndose de la ceguedad de su corazón, dice al hombre: Extiende tu mano. Y la extendió, y su mano fue restituída sana. 6Entonces saliendo los Fariseos, tomaron consejo con los Herodianos contra él, para matarle. 7Mas Jesús se apartó a la mar con sus discípulos: y le siguió gran multitud de Galilea, y de Judea, 8Y de Jerusalem, y de Idumea, y de la otra parte del Jordán. Y los de alrededor de Tiro y de Sidón, grande multitud, oyendo cuán grandes cosas hacía, vinieron a él.
El relato más breve y ágil de la vida, muerte y resurrección de Jesús.
Mas ahora, dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, maledicencia, torpes palabras de vuestra boca.
La ira, la malicia y las palabras torpes son de la vida vieja, y se quitan como ropa gastada.
Mejor es el que tarde se aira que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad.
Dominar tu propio espíritu requiere más fuerza que tomar una ciudad.
No os venguéis vosotros mismos, amados míos; antes dad lugar a la ira; porque escrito está: Mía es la venganza: yo pagaré, dice el Señor.
No tienes que vengarte. Dejar la justicia en manos de Dios es parte de perdonar.
Temblad, y no pequéis: conversad en vuestro corazón sobre vuestra cama, y desistid. (Selah.)
Aunque estés alterado, no peques: habla con tu corazón en tu cama, y calla.