Así que, entre tanto que tenemos tiempo, hagamos bien a todos, y mayormente a los domésticos de la fe.
Siempre que tengas ocasión, haz el bien a todos, empezando por los más cercanos en la fe.
Oh hombre, él te ha declarado qué sea lo bueno, y qué pida de ti Jehová: solamente hacer juicio, y amar misericordia, y humillarte para andar con tu Dios.
Lo que Dios pide, en una línea: hacer justicia, amar la misericordia y andar humildemente con Él.
RV 19095Pueblo mío, acuérdate ahora qué aconsejó Balac rey de Moab, y qué le respondió Balaam, hijo de Beor, desde Sittim hasta Gilgal, para que conozcas las justicias de Jehová. 6¿Con qué prevendré a Jehová, y adoraré al alto Dios? ¿vendré ante él con holocaustos, con becerros de un año? 7¿Agradaráse Jehová de millares de carneros, o de diez mil arroyos de aceite? ¿daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mi vientre por el pecado de mi alma? 8Oh hombre, él te ha declarado qué sea lo bueno, y qué pida de ti Jehová: solamente hacer juicio, y amar misericordia, y humillarte para andar con tu Dios. 9La voz de Jehová clama a la ciudad, y el sabio mirará a tu nombre. Oid la vara, y a quien la establece. 10¿Hay aún en casa del impío tesoros de impiedad, y medida escasa que es detestable? 11¿Seré limpio con peso falso, y con bolsa de engañosas pesas?
Un profeta del campo que llamó a Israel a la justicia y la misericordia, y nombró a Belén como lugar de nacimiento de un gobernante que vendría.
Así que, entre tanto que tenemos tiempo, hagamos bien a todos, y mayormente a los domésticos de la fe.
Siempre que tengas ocasión, haz el bien a todos, empezando por los más cercanos en la fe.
Vestíos pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de tolerancia;
Como escogido y amado por Dios, vístete cada día de misericordia, benignidad, humildad, mansedumbre y paciencia, como de ropa.
Porque los montes se moverán, y los collados temblarán; mas no se apartará de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz vacilará, dijo Jehová, el que tiene misericordia de ti.
Los montes pueden moverse, pero la misericordia de Dios hacia ti no se apartará.
Antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdonándoos los unos a los otros, como también Dios os perdonó en Cristo.
Sean bondadosos y perdónense unos a otros, como Dios nos perdonó en Cristo. Perdonar no es lo mismo que aceptar el daño.