Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos pequeñitos, a mí lo hicisteis.
Cada bondad hacia alguien olvidado, dice Jesús, se la hacemos a Él.
Mas cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, No por obras de justicia que nosotros habíamos hecho, mas por su misericordia nos salvó, por el lavacro de la regeneración, y de la renovación del Espíritu Santo;
La bondad de Dios llegó primero y nos salvó por misericordia, no por algo que hubiéramos hecho.
RV 19091Amonéstales que se sujeten a los príncipes y potestades, que obedezcan, que estén prontos a toda buena obra. 2Que a nadie infamen, que no sean pendencieros, sino modestos, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres. 3Porque también éramos nosotros necios en otro tiempo, rebeldes, extraviados, sirviendo a concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y en envidia, aborrecibles, aborreciendo los unos a los otros. 4Mas cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, 5No por obras de justicia que nosotros habíamos hecho, mas por su misericordia nos salvó, por el lavacro de la regeneración, y de la renovación del Espíritu Santo; 6El cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, 7Para que, justificados por su gracia, seamos hechos herederos según la esperanza de la vida eterna. 8Palabra fiel, y estas cosas quiero que afirmes, para que los que creen a Dios procuren gobernarse en buenas obras. Estas cosas son buenas y útiles a los hombres.
Una carta breve, atribuida tradicionalmente a Pablo, a su colaborador Tito en Creta: la gracia que enseña a vivir de otra manera mientras se espera a Cristo.
Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos pequeñitos, a mí lo hicisteis.
Cada bondad hacia alguien olvidado, dice Jesús, se la hacemos a Él.
Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo: porque él es benigno para con los ingratos y malos.
Bondad incluso con los ingratos, porque así los trata Dios.
Misericordia y verdad no te desamparen; átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón:
Mantén juntas la misericordia y la verdad, cerca como un collar y escritas en tu corazón.
A su alma hace bien el hombre misericordioso: mas el cruel atormenta su carne.
La misericordia hace bien a quien la practica; la crueldad termina dañando al cruel.