El que tarde se aira, es grande de entendimiento: mas el corto de espíritu engrandece el desatino.
Tardar en enojarse es señal de verdadero entendimiento; enojarse enseguida deja a la vista la necedad.
Toda amargura, y enojo, e ira, y voces, y maledicencia sea quitada de vosotros, y toda malicia: Antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdonándoos los unos a los otros, como también Dios os perdonó en Cristo.
La amargura, el enojo y las palabras duras se dejan, y en su lugar entran la bondad, la ternura y el perdón.
RV 190928El que hurtaba, no hurte más; antes trabaje, obrando con sus manos lo que es bueno, para que tenga de qué dar al que padeciere necesidad. 29Ninguna palabra torpe salga de vuestra boca, sino la que sea buena para edificación, para que dé gracia a los oyentes. 30Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual estáis sellados para el día de la redención. 31Toda amargura, y enojo, e ira, y voces, y maledicencia sea quitada de vosotros, y toda malicia: 32Antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdonándoos los unos a los otros, como también Dios os perdonó en Cristo.
Una carta sobre quiénes somos en Cristo y cómo eso transforma nuestras relaciones.
El que tarde se aira, es grande de entendimiento: mas el corto de espíritu engrandece el desatino.
Tardar en enojarse es señal de verdadero entendimiento; enojarse enseguida deja a la vista la necedad.
Déjate de la ira, y depón el enojo: no te excites en manera alguna a hacer lo malo.
Suelta el enojo antes de que te empuje a hacer daño. Exaltarse solo lleva hacia lo malo.
Temblad, y no pequéis: conversad en vuestro corazón sobre vuestra cama, y desistid. (Selah.)
Aunque estés alterado, no peques: habla con tu corazón en tu cama, y calla.
La blanda respuesta quita la ira: mas la palabra áspera hace subir el furor.
Sabiduría para una discusión común: la respuesta suave calma la ira y la áspera la enciende. Nunca te toca a ti apaciguar a quien te hace daño.