¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, y paciencia, y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía a arrepentimiento?
Es la benignidad de Dios, no Su dureza, la que lleva a las personas a volver a Él.
No olvidéis la hospitalidad, porque por ésta algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles.
No olvides la hospitalidad; algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles.
RV 19091Permanezca el amor fraternal. 2No olvidéis la hospitalidad, porque por ésta algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles. 3Acordaos de los presos, como presos juntamente con ellos; y de los afligidos, como que también vosotros mismos sois del cuerpo. 4Honroso es en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; mas a los fornicarios y a los adúlteros juzgará Dios. 5Sean las costumbres vuestras sin avaricia; contentos de lo presente; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré.
Una carta a creyentes tentados a rendirse, que muestra a Jesús como superior a todo lo anterior.
¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, y paciencia, y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía a arrepentimiento?
Es la benignidad de Dios, no Su dureza, la que lleva a las personas a volver a Él.
Y finalmente, sed todos de un mismo corazón, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables;
Una lista breve para convivir: un mismo corazón, compasión, amor fraternal, misericordia y amabilidad.
Así que, todas las cosas que quisierais que los hombres hiciesen con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esta es la ley y los profetas.
La regla de oro: trata a los demás como quieres que te traten.
Misericordia y verdad no te desamparen; átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón:
Mantén juntas la misericordia y la verdad, cerca como un collar y escritas en tu corazón.