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1 Pedro 3:8

1 Pedro 3:8
Y finalmente, sed todos de un mismo corazón, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables;

Una lista breve para convivir: un mismo corazón, compasión, amor fraternal, misericordia y amabilidad.

RV 1909

1 Pedro 3:8 en contexto

5Porque así también se ataviaban en el tiempo antiguo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, siendo sujetas a sus maridos: 6Como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor; de la cual vosotras sois hechas hijas, haciendo bien, y no sois espantadas de ningún pavor. 7Vosotros maridos, semejantemente, habitad con ellas según ciencia, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a herederas juntamente de la gracia de la vida; para que vuestras oraciones no sean impedidas. 8Y finalmente, sed todos de un mismo corazón, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables; 9No volviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino antes por el contrario, bendiciendo; sabiendo que vosotros sois llamados para que poseáis bendición en herencia. 10Porque el que quiere amar la vida, y ver días buenos, refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño; 11Apártase del mal, y haga bien; busque la paz, y sígala.

Pedro escribe a cristianos dispersos que sufren, con una esperanza que permanece.

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Versículos relacionados

Hebreos 13:2
No olvidéis la hospitalidad, porque por ésta algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles.

No olvides la hospitalidad; algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles.

Proverbios 3:3
Misericordia y verdad no te desamparen; átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón:

Mantén juntas la misericordia y la verdad, cerca como un collar y escritas en tu corazón.

Romanos 2:4
¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, y paciencia, y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía a arrepentimiento?

Es la benignidad de Dios, no Su dureza, la que lleva a las personas a volver a Él.

Mateo 25:40
Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos pequeñitos, a mí lo hicisteis.

Cada bondad hacia alguien olvidado, dice Jesús, se la hacemos a Él.