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Romanos 14:8

Romanos 14:8
Que si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así que, o que vivamos, o que muramos, del Señor somos.

Vivamos o muramos, somos del Señor. Se lee a menudo en funerales porque pone la vida y la muerte en Sus manos.

RV 1909

Romanos 14:8 en contexto

5Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté asegurado en su ánimo. 6El que hace caso del día, hácelo para el Señor: y el que no hace caso del día, no lo hace para el Señor. El que come, come para el Señor, porque da gracias a Dios; y el que no come, no come para el Señor, y da gracias a Dios. 7Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí. 8Que si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así que, o que vivamos, o que muramos, del Señor somos. 9Porque Cristo para esto murió, y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven. 10Mas tú ¿por qué juzgas a tu hermano? o tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? porque todos hemos de estar ante el tribunal de Cristo. 11Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que a mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará a Dios.

La carta más completa de Pablo sobre la gracia, la fe y la vida en el Espíritu, escrita a la iglesia en Roma.

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Versículos relacionados

1 Corintios 15:55-57
¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿dónde, oh sepulcro, tu victoria? Ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y la potencia del pecado, la ley. Mas a Dios gracias, que nos da la victoria por el Señor nuestro Jesucristo.

La muerte ha perdido su aguijón, porque Dios nos da la victoria por medio de Jesucristo.

1 Tesalonicenses 4:13-14
Tampoco, hermanos, queremos que ignoréis acerca de los que duermen, que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con él a los que durmieron en Jesús.

Los cristianos también lloran, pero con esperanza: los que mueren en Jesús estarán con Él.

Mateo 5:4
Bienaventurados los que lloran: porque ellos recibirán consolación.

Jesús llama bienaventurados a los que lloran, porque se les promete consolación.

Isaías 25:8
Destruirá a la muerte para siempre; y enjugará el Señor toda lágrima de todos los rostros: y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra: porque Jehová lo ha dicho.

Una promesa que Pablo cita al hablar de la resurrección: Dios destruirá la muerte y enjugará las lágrimas de todos los rostros.